Una de las situaciones más delicadas que me encuentro en los despachos de herencias es la negativa de un heredero a firmar. Cuando ocurre, la familia entera queda bloqueada y el proceso se alarga innecesariamente. Comprender qué opciones existen y cómo actuar en estos casos es clave para resolver el conflicto con la menor tensión posible.

¿Qué implica no firmar la herencia?

Al tramitar una herencia, todos los herederos deben firmar la escritura de aceptación y reparto. Si uno de ellos no lo hace, la herencia queda paralizada y no se pueden inscribir los bienes en el Registro de la Propiedad ni disponer del dinero en cuentas bancarias.

Las causas de la negativa suelen ser diversas: desacuerdo en el reparto, conflictos familiares antiguos, desconocimiento de sus derechos o incluso la voluntad de presionar a los demás.

¿Qué hacer si un heredero no quiere firmar la herencia?

Existen distintas opciones legales:

  1. Negociar y mediar: en muchos casos, un diálogo con apoyo profesional permite llegar a un acuerdo.
  2. Partición judicial de la herencia: si el bloqueo persiste, cualquier heredero puede acudir a los tribunales para solicitar que sea un juez quien ordene el reparto.
  3. Intervención de un contador-partidor dativo: en ciertos casos, el notario puede nombrar a un profesional imparcial que se encargue de realizar la partición.
  4. Renuncia a la herencia: si el heredero en realidad no desea participar, puede renunciar expresamente, lo que desbloquea el proceso.

Consejos prácticos

Conclusión

Si un heredero no quiere firmar la herencia, el proceso puede complicarse, pero existen mecanismos legales para desbloquear la situación. Lo importante es actuar con serenidad y con el asesoramiento adecuado, evitando que los conflictos familiares se agraven.

En Testamentum podemos ayudarle a encontrar la mejor solución para su caso concreto y guiarle en cada paso del proceso. [Contáctenos aquí].